Muerte viva
muere el "teenager spirit" que nos inhundó,
muere la curiosidad que mató al gato
y muere el haz de luz de la inspiración.
Miles de ojos vacíos me enfocan,
miles de luces reflejadas me alumbran
y en una tormenta de sonidos
me pierdo sin recibir respuesta, sin oír palabras.
Mueren las voces en el griterío,
mueren los abrazos en la multitud,
mueren las sonrisas en las pantallas
y mueren los sentimientos de la revolución.
Nacen autómatas con almas de ancianos,
se pierden pensamientos de larga extensión,
"like" al culto de lo perecedero,
"dislike"a lo que tanto se ensalzó,
a la palabra incómoda y pensante,
a todo lo que un día dignificó al yo.
Tu naturaleza
Enloquezco con el aroma
de las gotas del rocío
de tu esencia pura.
Muero con el sabor
del aroma del amanecer
de tus ojos dormidos.
Renazco con el sonido
de las flores del ocaso
de tu risa escondida.
Vivo con el color
del susurro del bosque
de tu cabello rebelde.
Habito en cada rincón
de tu ecosistema,
que sostiene mi existencia.
Reencuentro
Ayer sus besos sonaban a ausencia,
sus susurros se veían tristes
y sus ojos sabían a olvido.
Ayer sus caricias eran azules,
mis cabellos teñían de lágrimas
y mis mejillas de ardor frío.
Ayer nacía el alba en su lejanía
y, sin embargo hoy, nace la luna
en su pecho sombrío.
Rey de los infiernos
Sin duda eres el rey de los infiernos
pues son tus labios el averno
por donde entro y me pierdo
mientras se adormecen mis demonios.
Son tus ojos castigo de mis miedos
pues los espantan y me arropan
derritiendo el hielo de mis adentros.
Son tus manos llamas que me abrasan
pues queman mi piel por donde pasan
cauterizando las heridas de mi alma.
Sin duda eres el rey de los infiernos
que ha capturado mi corazón
que ya siempre estará ardiendo.
Por primera vez
La miré temblar, con sus ojos fijos en mis labios, con miedo a mirarme a los ojos por si descubría su miedo.
La miré acercarse hacía mí con paso vacilante, y sentarse sobre mí, rodeando mi cuellos con sus brazos, apretarse contra mi pecho y quedarse quieta apenas un instante, en el que supe que esa noche era más mía de lo que lo había sido y de lo que lo volvería a ser nunca.
La miré rozar mis labios con los suyos, muy suavemente y ya no pude resistirlo más.
Acaricié su pelo con mi olfato, sintiendo cada una de las fragancias que desprendía: a fresas recién cogidas, a sueños lejanos, a miedo de un pasado...
Miré sus ojos con mis manos, perdiéndome en un abismo de tormenta y sentimientos, en el verde oscuro del bosque en una noche de invierno...
Besé sus labios con mis ojos, observando cómo se aceleraba su respiración conforme la desnudaba...
Ya solo quedaba el amor y mis ansias de arroparla con la felicidad.
Estaba completamente desnuda y me pertenecía... sané cada desgarro de su corazón y contemplé el cielo quebrarse de envidia.
Ella estaba desnuda pero al mirarme comprendí que, mientras yo había desnudado su esencia de mujer... ella había desnudado y capturado mi alma.
En la tormenta
En la tormenta,
sábanas revueltas,
quejidos como llantos,
amores atormentados
y sueños olvidados
que escapan por la puerta
de una noche despierta
y buscan en la lluvia
salvación que no encuentran.
En la tormenta
un relámpago,
un rayo,
un trueno,
un beso
y todo empieza de nuevo.
como si nada hubiese existido,
como si el mundo hubiese nacido
en el momento que tus ojos
se posaron dulcemente en los míos.
Quisiera acariciarte sin miedo,
como si nadie antes lo hubiese hecho,
como si el primer contacto hubiese sido
el de una brizna de hierba
entre tus labios y los míos.
Quiera ocasionar un Big Bang contigo,
pensar que todos los siglos pasados
fueron un simple suspiro,
pero entonces resuena un eco de antaño
y veo que nunca antes fuiste mío.
Soneto profano
y sostener en un suspiro
aquello que guardo en mi mirada,
el secreto de mis lacrimosas manos.
Quizás podrías detener el momento
en el que desaparecen mis miedos,
abrazar los pedazos de mi alma maldita
que se descompone en tus ilusiones.
Y todo moriría y viviría en un instante,
creando flores marchitas
que desprenden agonía.
Y todo moriría y viviría en un instante,
creando novas explosivas
que estallan en alegría.
Al amante
Muéstrame que en tus ojos
está la esperaza perdida,
que en tu impacientes labios
se encuentra mi añorada sonrisa.
Ofréceme en la noche un suspiro,
un poco de calor donde refugiarme
del frío que me desgarra,
una caricia cálida.
Déjame alcanzar los sueños
que se esconden tras tus palabras
y te enseñaré la magia
que esconde mi corazón cuando ama.
No te enamores...
No te enamores de un corazón
unido por soga de esparto,
que ya fue una vez destrozado.
No te enamores de unos ojos
cubiertos por un velo de miedos,
que ya fueron una vez cegados.
No te enamores de unos labios
congelados por el invierno frío
que ya fueron una vez cosidos.
No te enamores de un cuerpo marchito,
falto de ilusión y sin calor,
pudiendo tener un amor
que emocione tu ser
como si nada hubiese existido.
Esta noche
Esta noche te lloraré
hasta quedarme dormida,
hasta que tu recuerdo deje de doler.
Esta noche te lloraré
y arrancaré las esquirlas
de un corazón ya muerto.
Esta noche te lloraré
hasta quedar completamente vacía,
hasta afrontar el alba con mi sonrisa fria.
Soñé
que aparecías en la tormenta,
que incansable me abrazabas
mientras la lluvia nos empapaba.
Soñé que soñaba
que me cubrías con tu aliento,
que me librabas del sufrimiento
mientras todo iba desapareciendo.
Soñé que soñaba
que mi corazón latía de nuevo,
que aquel día no había muerto
en medio del cruel silencio.

